30 Noviembre 2020

Los Pumas se sacaron un 0 en todo

Los Pumas se sacaron un 0 en todo
Por Lucho Luciano Cesar Badie: “Es de bien nacido ser siempre agradecido” nos dijo alguna vez el maestro Ulises Barrea. Y así fue que en estos momentos de dolor por la inesperada partida de Diego Maradona, inesperada por lo repentina sobre todo, los homenajes empezaron a llegar a montones, en todo el mundo, en cada ámbito. La congoja y reverencia a un tipo que trascendió los límites normales, que logró que en el mismísimo Muro de los Lamentos sus fieles dejen de rezar para pedirle fotos y autógrafos por ejemplo, son aun moneda corriente a pocos días de su deceso. Contestatario, contradictorio, eso sí, como todos, Diego supo cosechar amores y odios a lo largo de su vida, pero en la foto final de lo que ha sido una película con el condimento de todos los géneros que se le imagine, lo primero es, pareciera, lo que termina de inclinar la balanza. Porque además, Diego superó las barreras del fútbol, y donde había una camiseta albiceleste y sus tiempos le cuajaban, siempre se acercó a alentar desde la tribuna. Con la Copa Davis, con las Leonas, con Los Pumas, siempre...si hasta se metía en el vestuario para arengarlos y para tratar de trasladarles algo de lo mucho que el sintió por nuestra insignia. Pero lamentablemente, Los Pumas quedaron en 0 en todo en la madrugada este sábado. En el resultado y en el no homenaje. Y puntualmente en esa muestra de afecto que no llegó dilapidaron el mucho o poco clamor popular conseguido 15 días antes cuando por fin lograron imponerse a los All Blacks, en una victoria que, para quien escribe, el deporte argentino se debía. Ante esos hombres de negro que sí rindieron pleitesía, lo que los dejó aún más expuestos, y no solo con una camiseta con el Maradona impreso que ningún puma se acercó a levantar siquiera, ubicada prolijamente del lado argentino por el capitán neozelandés, sino también gritando un ruidoso Diego en su haka tradicional. Los mismos All Blacks que en una visita a Buenos Aires salieron compungidos del centro de tortura más cruel de la Dictadura como lo fue la ESMA, en otra muestra cabal de que la historia y la conciencia de los pueblos es lo suyo, por eso su ritual también. En definitiva, nada costaba entrar con una pelota de fútbol y patear a la H, o nada costaba entrar con una bandera. Cómo puede ser que nadie los haya asesorado, como puede ser que a nadie se le haya ocurrido rendirle homenaje a alguien que, además y como decíamos más arriba, los acompañó siempre. Uno sabe que en el rugby argentino hay sectores que ya tratan de popularizarlo, y enhorabuena suceda. Pero hasta ahora, lamentablemente, sus jugadores y autoridades se comportan como lo que es: la comodidad de un deporte de elite y clasista, que poco tiene que ver con lo popular, y al que ni siquiera le sale, increíble pero en cierto punto hasta entendiblemente, rendirle reverencia a uno de las personalidades más grandes de toda la historia.